Sufíes
“Solo Alá es Dios, y Mahoma es su profeta” reza el credo musulmán
… pero además de Mahoma, muchos otros hombres santos han surgido a lo largo de los siglos en el Islám
Durante el Imperio Mogol vivieron muchos hombres santos que son conocidos en los estudios religiosos como místicos sufíes
El nombre sufí se cree les fue otorgado por andar vestidos muchas veces, en su pobreza voluntaria, sólo con una piel de oveja (suf) Otros dicen que dicha denominación proviene de la palabra “puro” (saf)
En Irán, Afganistán, India y Paquistán se los conoce también con la palabra persa pir. A su nombre de pila suele anteponerse la palabra hazrat (santo)
Huyendo de la corrupción de las populosas ciudades del Islám, estos santos muchas veces buscaron la soledad de los bosques. Habitaron cuevas y se dedicaron a una vida de contemplación (dhíkr) de Alá
Como ocurrió en el caso de monjes o ascetas cristianos, su fama de santidad pronto se difundió por todas partes, mezclada con historias de milagros. El mismo Gran Mogol procuró el consejo de los santos sufíes, visitándolos en ocasiones en sus eremitas (ver ejemplo en ésta entrada)
En este blog hay entradas sobre los siguientes:
Intimidad con Dios
Los santos sufíes buscaron una relación íntima con Alá. Para ello, creían que debían ir más allá de los rituales formales del Islám (orar cinco veces al día, ayunar, peregrinar a La Meca, etc)
Predicaron en cambio que Dios puede encontrarse en todas partes – especialmente en el corazón humano
Como vía para un acercamiento íntimo a Dios consideraban legítimas expresiones del corazón como la música, la poesía y la danza
Muchos de los poetas más famosos del Islám (tales como el persa Rumi o el máximo poeta mogol Ghálib) fueron sabios o simpatizantes sufíes. De la autora Zebunisa (hija del sexto Gran Mogol) se dá una mínima muestra de su poesía en español
Sufíes hubo que, para expresar aspectos de la relación amorosa con Alá, tomaron como metáfora el vino y el amor de las mujeres. Muchas de las poesías más famosas de la literatura islámica abordan la temática del vino y el amor sensual
Los conocidos derviches danzantes de Turquía son sufíes que afirman poder alcanzar un éxtasis de cercanía a Dios mediante ese frenesí sensorio de la danza…
Tolerancia religiosa
Si bien los santos eran musulmanes, el pensamiento sufí estaba abierto también a descubrir a Dios (Alá) en las creencias de otras religiones: los sufíes estudiaban los aspectos del budismo o el hinduísmo en los que creían podían detectar componentes de la verdad islámica
En ésta entrada se mencionan los esfuerzos por reconciliar el Islám con las religiones locales protagonizados por el tercer Gran Mogol (Ákbar) y en ésta entrada un intento similar por el hijo del quinto Gran Mogol (Sha Yaján)
Esta disposición a entrar en diálogo con otras religiones convirtió a los sabios sufíes en eficaces misioneros del Islám. Particularmente en el subcontinente de la India, Indonesia o Malasia, los sufíes difundieron el Islám incorporando en él ciertos rasgos de las milenarias religiones locales. Tomaron prestados elementos del folklore local como la música, la leyenda y la danza para ayudar a transmitir su mensaje. De esta forma fueron aceptados, llegando según se afirma a convertir al Islam segmentos enteros de la población nativa…
Hasta hoy la forma de Islám practicada por una mayoría de la población de Pakistán (darelvi) está enraizada en el pensamiento sufí
Una de sus expresiones típicas es la música religiosa (qawali) Otra es la mencionada anteriormente de visitar los santuarios y consultar a sus descendientes (pir)
La palabra árabe fakir (“pobre”) o la palabra persa dérvish (derviche o “mendicante”) tambien se han usado para designar a estos sabios. En la Paquistán actuales en ocasiones el término ha llegado a significar simplemente “pordiosero”. En Occidente fueron los británicos quienes popularizaron la palabra fakir, pero aplicándola a los santones (gurúes) del hinduísmo
Arriba, miniatura mostrando a un famoso sufí con su piel de oveja. Abajo, otro con el austero ropaje de una autoridad religiosa
Herejes del Islám
Tradicionalmente el sufismo ha sido condenado por la ortodoxia del Islám
A pesar de ser seguido por millones, las autoridades conservadoras de La Meca han llegado a perseguir (y ejecutar) a lo largo de los siglos a muchos sufíes por herejes
La tolerancia de los sufíes hacia placeres dudosos como la danza o el vino, su aceptación de aspectos de otras religiones como el hinduísmo o el budismo, resulta inaceptable para los celosos guardianes del Corán
Incluso la veneración de las tumbas de los santos (dárbars, dhárgas) mencionada más abajo es igualmente condenada por los puritanos del Islám
Sus eruditos (ulemas) alegan que Mahoma mismo prohibió se lo venere
Si el Profeta mismo (dicen) aducía ser meramente un vehículo humano para la revelación divina, cuanto menos dignos de adoración (debida solo Alá) son estos supuestos “santos”, que son meros humanos…
Por ello la peregrinación a tumbas de santos es condenada por la ortodoxia del Islám
La masa de la población sin embargo las visita asiduamente
No sólo en Paquistán (donde esta práctica popular es prácticamente indivisible de la forma local del Islám) sino en naciones más cercanas geográficamente a La Meca (Egipto, Irak, Turquía, etc) el sufismo y la veneración de santos son elementos centrales del Islam popular
Paralelos con el cristianismo
Podrían señalarse paralelos entre los místicos cristianos (San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Ávila) y los místicos sufíes
Al igual que ellos, los místicos cristianos escribieron poesía divina recurriendo al paralelo del amor humano
También fueron perseguidos en ocasiones como herejes por la teología ortodoxa (tanto San Juan de la Cruz como Fray Luis de León fueron enviados a la cárcel por la Inquisición)
Santos con descendencia
A diferencia a los santos católicos, que eran célibes, los santos sufíes estuvieron generalmente casados (no existe el monacato célibe en el Islam)
Lo que esto implica en la práctica es que los descendientes de los santos sufíes siguen muchas veces vivos
No sólo los parientes continúan generalmente viviendo hasta hoy en los aledaños del mismo solar de su famoso antepasado (donde se halla su tumba) sino que además son considerados ellos mismos santos (pir)
Así mientras que tanto peregrinos católicos como musulmanes pueden rezar ante las reliquias de un santo muerto - los fieles islámicos tienen la chance de rezar también ante un “santo vivo” (zinda pir)
Sobre estos herederos de los santos sufíes he escrito en mi otro blog
¿Alternativa al fundamentalismo?
Hoy en día existe una tendencia en círculos intelectuales de la población educada en India y Paquistán, que considera que tal vez esta rama tolerante y benévola del Islám - que no discrimina a las mujeres, acepta la música, la poesía y la danza como vías legítimas hacia Dios, e incluye aspectos de las creencias de otras religiones - podría postularse como alternativa a los extremos del fundamentalismo islámico…
En la página Arte Mogol 6 puede leerse algo más sobre los sabios y santos sufíes
Tumbas de santos
A la muerte de estos hombres santos se les construyeron santuarios (dárbars, dhárgas) que se convirtieron en lugares de peregrinación. Éstas tumbas cubren todo el territorio de las actuales Paquistán e India, siendo visitadas anualmente por millones de fieles
Las dárghas pueden hallarse en cualquier rincón del país, humildes y de reducidas dimensiones, o extensas y multitudinarias (estas últimas generalmente en las ciudades)
Urbes hay, como Multán (al sur de este país) llenas de las tumbas monumentales de santos sufíes
Abajo, la riquísima decoración que cubre algunos de estos santuarios, donde millones acuden en búsqueda de auxilio espiritual





