Zebunisa

Zebunisa fue una hija del sexto Gran Mogol (Aurangzeb) y famosa poetisa de la era mogol

Su nombre (Zeb-un-nisa, en persa “ornamento de la mujer”) está asociado al Choburyi de Lahore

(monumento consistente en la puerta monumental de un jardín construído por la princesa, reseñado en ésta enntrada anterior)

Criada en el harén imperial, se dice que a los siete años había memorizado el Corán. Luego estudió filosofía, astronomía y literatura, aprendiendo a dominar el árabe, el persa y el urdu. Era experta calígrafa y se interiorizó en cuestiones de política, economía y guerra

Zebunisa debió esconder los primeros poemas que compuso (a partir de los 14 años) puesto que su padre era el ultra-conservador Aurangzeb, que recelaba de la poesía por considerarla un placer pecaminoso. Se dice que durante el reinado del fanático monarca islámico los poetas se reunían en concilios secretos, y que Zebunisa asistía a dichos recitales (mushairas) a espaldas de su padre

Uno de sus maestros que descubrió los versos, estimuló a la adolescente a desarrollar su talento. Adoptando el seudónimo Majfi (“la escondida”) siguiendo las convenciones literarias de la época, escribió varios libros de poesía y teología, tales como el Zeb-ul-Tafasir (“Ornamento de la exégesis”) Un volumen de sus poemas (diván) que contiene unos 5.000 versos fue publicado sólo después de su muerte

Aurangzeb estimó altamente la sensibilidad e inteligencia de Zebunisa, prefiriéndola sobre todas sus hijas y haciéndola participar de los asuntos del gobierno, eventualmente enviándola en delicadas misiones diplomáticas, algo sumamente raro para una mujer de la época

Zebunisa nunca se casó, permanenciendo soltera hasta su muerte a los 65 años (antes que su longevo padre)

Sin bien era política real que las princesas permanecieran solteras (para evitar la proliferación de rivales al trono) Zebunisa escogió su soltería, como revelan sus poemas. Refiriéndose a los muchos pretendientes que la cortejaron, la joven puso en verso su viva determinación de dedicarse a su búsqueda espiritual “O Majfi, la senda del amor es y sola has de andarla – nadie conviene a tu amistad, no, ni aún si Jesús fuera” mentando al que los musulmanes llaman Hazrat Issa (“Santo Jesús”) profeta especialmente dilecto de los místicos sufíes (quienes, como todos los musulmanes, no lo consideran Hijo de Dios)

Como mística de esa escuela, Zebunisa creía en la posibilidad de una unión directa con Dios, desatendiéndose del legalismo externo impulsado por la religiosidad musulmana de su padre. Lejos de vivir en espera de un paraíso como enseña el Corán, Zebunisa creía con los místicos islámicos (sufíes) que éste podía ser experimentado aquí y ahora, mediante esa unión directa del alma con Dios. Dichos raptos amorosos son descritos en forma metafórica, como si estuvieran dirigidos hacia un amado terrenal:

Tu con rizos negros y ojos que me roban el aliento

tu mirada inquisidora me desarma

Me hieres con tus ojos y luego los retiras como daga ensangrentada

¡tus ojos con pestañas como espadas!

Erráis, zelotes: es éste el paraíso

Desatended a quien promete el cielo:

uníos a nosotros ¡piadoso amigo! en este desvarío

La senda a Kaaba* olvida: solo en el corazón reside la pureza

Tu vida despilfarra ¡sufre! Dios está aquí

O rostro excruciante! Luz continua!

[*santuario de La Meca]

Arriba, retrato imaginario de Zebunisa

Abajo, cubierta del libro “Princesa cautiva: Zebunisa, hija del emperador Aurangzeb”

Es que a la edad de 45 años, Zebunisa fué recluída por su padre en una fortaleza vecina a Delhi, por haberse descubierto cartas en las que mostraba simpatía por un hermano, que protagonizó una frustrada rebelión al trono. Su receloso padre, aferrado inflexiblemente al poder, no toleró esa “traición” de su hija favorita. No la mandó ejecutar, pero la condenó a la reclusión perpetua

Pasó los últimos 20 años de su vida en ese aislamiento, escribiendo sus poemas…

(en ésta entrada pueden verse algunas de las fortalezas, como en la que Zebunisa pasó sus últimos días)

Como mujer que buscó emanciparse de las convenciones ideológicas de la época, como poetisa en un mundo de hombres, como soltera que vivió recluída, como integrante de una tradición teológica y como víctima de una sanción disciplinaria en el ocaso de su vida, su figura pareciera traer por momentos a la memoria – salvando inmensas distancias – la de su contemporánea, Sor Juana Inés de la Cruz..

Entradas relacionadas:

Choburyi (donde puede leerse una poesía escrita por un inglés dedicada a Zebunisa)

Aurangzeb (el fanático padre de Zebunisa, sexto Gran Mogol)

Santos

zebunissa_captive_princess1

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: