Ghálib

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Ghálib es considerado el máximo poeta en lengua urdu

Vivió en la corte mogol de Delhi (1796-1869). Contemporáneo de Belgrano, San Martin y Sarmiento, fué testigo de la disolución final del Imperio Mogol

El sensible joven, nacido de familia semi-aristocrática en Agra (ciudad del Taj Mahal) y casado según la costumbre a los 13 años, pronto descubrió su propio talento, y se propuso no sólo emular sino superar la larga tradición de poetas que le precedía

Al igual que Shakespeare, se mudó a la capital (en el Imperio Mogol entonces Delhi) donde procuró vivir de su pluma, cosa que logró a lo largo de toda su vida, no sin sobresaltos, recurriendo al patronazgo aristocrático, al crédito, y a la generosidad de amigos. Todos los siete hijos nacidos de su matrimonio fallecieron en la infancia, y al igual que en Shakespeare (quien perdió a su único hijo Hamnet de 11 años) algo de ese dolor se filtra en su poesía

En cierta medida Ghálib nunca logró la fama contemporánea que anhelaba. Durante su vida el poeta favorito de la corte fue otro, un tal Zauq, que era tutor del emperador (que a su vez era poeta aficcionado) El autor británico William Dalrymple retrata el sarcasmo exasperado de Ghálib (que éste volcó en agudos versos) presenciando los triunfos de su comparativamente mediocre rival, mientras su genio era pasado por alto (un Mozart para un Salieri del Gran Mogol) “No encuentro hogar en muchos corazones/soy un como una oda que aún no ha sido oída”, “Mis canciones nacen del deleite/cuando ardo en mis ideas/soy el ruiseñor de los rosales del futuro”

La tradición gusta de recordar la piedad de su esposa, temerosa de Dios y conservadora. En contraste, Ghálib tenía ideas liberales, semi-heréticas y escandalosas, y gustaba del juego, las bailarinas y el licor prohibido por el Islám. Si bien debiendo cuidar las formas por la moral pública impuesta desde la corte musulmana, el poeta no sólo no renegaba sino que celebraba éstas pasiones en sus poesías, desatendiéndose de las convenciones de su época: “Al lado del piadoso/parezco despreciable/mas junto al pecador/soy el primero”. A veces no obstante expresaba dudas: “Como al que muerde el perro/el agua causa miedo/a mí que me ha mordido el hombre/me asustan los espejos”

Abajo, estampillas conmemorando a Ghálib de Paquistán e India

A los 50 años a Ghálib le tocó vivir el Gran Motín contra el gobierno colonial británico (1857) y la subsecuente represalia inglesa que arrasó con la capital acabando con el imperio del Gran Mogol

Dicha conflagración puso fin a la risueña vida de la corte y prácticamente a la carrera de Ghálib. Debiendo vivir escondido en su casa mientras la ciudad era sitiada (primero por los amotinados y después por los ingleses) apenas salvando su vida pero viendo perecer la de incontables parientes (incluyendo un hermano menor discapacitado) amigos y colegas, y la ciudad saqueada, demolida y vaciada, Ghálib plasmó en versos desgarradores la desaparición de todo un mundo que nunca habría de volver – el del imperio del Gran Mogol: “¡Si hubieras visto!/llenando mi petate de pesares/de viaje por la vida/un sólo corazón no bastaba!”

Hombre de iniciativa, y ante la total desaparición de sus ingresos, no se amilanó sino que apeló varias veces a la nueva emperatriz del Hindustán (la reina Victoria) quien en su remota isla recibió versos en su honor escritos por el poeta, junto a impecables argumentaciones lógicas sobre la conveniencia de auspiciar a un genio poético como él, que la inmortalizaría, recordándole que los soberanos “retribuían a sus poetas y celebrantes llenando sus bocas de perlas, pesándolos en oro, y otorgándoles aldeas en recompensa”

La reina no pareció demasiado impresionada ya que la pensión solicitada tardó en materializarse, pero finalmente se concretó. Ghálib murió sólo relativamente pobre, a los 66 años. La posteridad reivindicó ampliamente su genio, sin embargo, y hoy sus poemas son celebrados, memorizados e imitados en todo punto del planeta donde se habla urdu, comenzando por los manuales escolares de Paquistán y la India. Su mansión (haveli) en la vieja Delhi ha sido transformada en museo que puede ser visitado por los turistas

Incontables sitios de aficcionados en Internet recirculan los versos de su libro de poemas (diwan) que puede consultarse bellamente ilustrado en éstas páginas. Los amantes de sus gházals (poesías) las publican online con románticos enmarcados, como los que se ven en éste sitio. Una recordada película de los 50 y una famosa mini-serie de los 80 narran su biografía.

Encabezando esta entrada, miniatura con su retrato fumando la pipa de agua (shisha o hukka) popular durante el Imperio Mogol. Abajo, su tumba adornada con celosías (yalis) en Delhi. Parte de los versos del epitafio que escribió un amigo rezan:

“Mientras sin consuelo en la tumba del maestro

su tárij [acertijo] meditaba, del cielo la voz dijo:

‘el sentido más profundo, hijo, en la tierra a tus pies

lo he enterrado'”

VIDEO 1

Primeros capítulos de una miniserie sobre la vida de Ghálib (con subtítulos en español)

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